Radio Hijo del salitre

martes, 23 de marzo de 2010

Carta abierta de un mapuche a Piraña - por Pedro Cayuqueo

Si usted y yo somos chilenos, don Sebastián, ramtueyu kimnieymi ñi nütram, fewla? chem pieyu, chem pimi? tami tuwün ka inche trawüniekelayngün, wingkangeymi ka mapuchengen, ka mollfüng nieyiñ. Feley kam Felelay? De esto trata a grandes rasgos el conflicto. De hablar y no entendernos. De dialogar y no poder (o querer) escuchar al otro. De mirarnos y no reconocernos ustedes como iguales en nuestra diferencia...

jueves, 4 de marzo de 2010

escuchemos a la ñuke mapu...

escuchemos a la ñuke mapu, un poco de rakiduam, un poco de creatividad, de ayün. tanta accion al compas del "estado de catastrofe" (osea de los milicos) esta machacandome, nos han convertido en tontos una vez mas. el analisis de opinion publica es una teleserie en cada canal oficial. la gordi a punto de llorar, casi pidiendole disculpas a algun "periodishta" de "ashento" extraño.

...pero todo despierta la conciencia social, hasta las catastrofes.

NEWEN MAPUCHE!!

Ante la indómita fuerza de la naturaleza salvaje, algunas noticias del terremoto en $hile...

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un ejercicio de libertad o un encuentro cercano violeta.

ya corría la tarde del 27 de febrero, nos encontrabamos en la plaza de armas de concepción, ahí mismo, frente a la radio bio bio. no había pacos, no había milicos, no había guardia civil. una solitaria camioneta municipal no nos ofreció agua ni baño.
el que si se paseaba alrededor de la plaza era piraña, y en un ejercicio de libertad le grité, le gritamos... "vende patria, asesino, cabrón, chanta", los mas medidos, "hijo de puta" los mas acertados.
el solo aceleró su caravana de vistosa escolta.

Hijo del Salitre.

¿Bienes de primera necesidad? - Leonardo Sanhueza.


CHILE. 02 de marzo

Una patética televisación de uno de los saqueos en Concepción aún me tiene medio aturdido. Mientras los edificios nuevos y las carreteras se caían a pedazos sin que apareciera ninguno de los constructores, el periodista Iván Núñez disparaba toda su artillería moral contra la poblada, acusándola de haber perdido todo sentido de decencia, de estar en el fondo de la disgregación social, de ser lisa y llanamente unos delincuentes, etcétera, y subrayando cuantas veces pudo que las mercaderías robadas ni siquiera eran “bienes de primera necesidad”...